En
conclusión me siento muy bien y contenta de haber impartido estas clases, y de
haber apoyado a una niña para que mejorara su promedio en matemáticas.
Considero que ambas aprendimos muchas cosas y me quedo satisfecha de haber
obtenido buenos resultados; al principio no fue nada fácil, los nervios, los
problemas que se nos iban presentando y ver la manera de cómo resolverlos me
hiso más fuerte en cuestión de seguridad, el hecho de saber que tu como maestro
tienes la responsabilidad de saber enseñarle a tus alumnos, que ellos de verdad
adquieran un conocimiento es muy grande pero no imposible, ya que depende de ti
si logras que tus alumnos se interesen por la clase o no.
Ser
maestro es algo muy emocionante, y haber dado estas clases fue genial, tanto
para mí como para la niña y su mamá.
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